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La importancia de la silla en el puesto de trabajo La importancia de la silla en el puesto de trabajo

Tabla de contenidos

Trabajar en una oficina implica que pasamos sentados delante de un ordenador la mayor parte de nuestra jornada laboral, por lo que disponer de una sillería profesional conseguirá que acabemos nuestra jornada más descansados, a la vez que mitigará las dolencias ocasionadas, por la acumulación de años en una misma postura.

Por otra parte y bajo la perspectiva de la empresa hemos de pensar que una adecuada equipación de las instalaciones de trabajo redundará tanto en el bienestar de las personas que conforman el equipo de trabajo, como en la rentabilidad de la empresa, pues un puesto de trabajo cómodo facilitará la concentración y el rendimiento en la labor realizada. De hecho podemos afirmar que en el caso de un ordenador el elemento clave, de cara al usuario, es el monitor, cuanto mayor sea su calidad mayor será la productividad de su usuario, en el caso de la equipación del puesto de trabajo, las sillas de oficina son, sin lugar a dudas, el elemento estrella.

En este sentido, se dice que una importante entidad financiera realizó un estudio sobre el número de veces que sus trabajadores se levantaban de su puesto de trabajo. Dicho estudio puso de manifiesto que muchos de sus empleados abandonaban su puesto de trabajo simplemente por incomodidad. Pues bien, una vez escalados dichos tiempos a toda la organización y analizado el coste del tiempo perdido se procedió a renovar la sillería de todas las oficinas.

A continuación te explicamos algunas de las dolencias sufridas por las personas que realizan trabajos administrativos en oficinas de empresas y asesorías y que están directamente relacionadas con las características de su puesto de trabajo y más concretamente de las características de la silla de oficina que utilizan durante toda su jornada laboral.

Importancia de la silla oficina ergonómica en los puestos de trabajo de oficinas y despachos

Contenido

Riesgos ergonómicos de los trabajos en oficinas y despachos

Tradicionalmente se han relacionado los trabajos pesados que requieren esfuerzo físico continuado con dolores, tensiones, molestias y contracturas musculares, asociando el empleo en oficinas y despachos con la comodidad y ausencia de riesgos laborales.

Aunque si bien es cierto que los accidentes que suceden en el entorno de una oficina son considerados menos graves al reducirse al riesgo de caídas y golpes contra objetos, se trata de una percepción bastante alejada de la realidad, pues los trabajos en oficinas y despachos no están exentos de problemas –aunque quizá sean menos visibles– relacionados con la ergonomía del puesto de trabajo tales como mobiliario, iluminación o ruido, produciendo una gran parte de los dolores musculares que aquejan en silencio a estos trabajadores.

Este tipo de trabajos administrativos en los que se permanece continuamente sentado comporta una postura estática que afecta a la circulación sanguínea, puede conllevar fatiga y otros problemas musculoesqueléticos.

Además, los hábitos posturales incorrectos suponen forzar la parte superior del cuerpo como el cuello, los brazos o la espalda, pudiendo derivar en alteraciones de la salud.

Si a esta ecuación añadimos la realización de tareas repetitivas delante del ordenador como la introducción de datos contables, facturas o gestión de recursos humanos, puede repercutir finalmente en lesiones de la zona de la mano y la muñeca, tal y como se desprende de los manuales de prevención de riesgos laborales en oficinas y despachos publicados por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo.

Es por ello que vamos a centrarnos en esta parte de la población activa trabajadora para dar visibilidad a los problemas derivados de la configuración de sus puestos de trabajo para brindar posibles soluciones que se puedan implementar de forma rápida y sencilla.

Los trastornos musculoesqueléticos (TME)

Es posible que desconozcas este término, pero es el utilizado por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo que define los trastornos musculoesqueléticos o TME como enfermedades de origen laboral que afectan generalmente a la parte superior del cuerpo como espalda, cuello, hombros y extremidades superiores –las extremidades inferiores en menor medida– y pueden afectar a los músculos, articulaciones, tendones, ligamentos, huesos y nervios de las zonas afectadas.

Quizá te resulte más familiar el síndrome del túnel carpiano, que afecta al nervio mediano de la muñeca como resultado de una excesiva presión.

Los problemas causados por estos trastornos abarcan desde pequeñas molestias y dolores hasta casos más graves que requieren baja laboral y tratamiento médico. Este dolor muscular puede venir acompañado de sensación de cansancio, rigidez, jaquecas y alteraciones del estado de ánimo.

Tal y como puede apreciarse de los datos extraídos de la VII Encuesta Nacional de Condiciones de trabajo que aparecen en el informe de riesgos de trastornos musculoesqueléticos en la población laboral española publicada por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo.

Problemas de salud manifestados Trabajadores encuestados afectados (%)
Dolor de cuello/nuca 32,0 %
Dolor de espalda 50,3 %
Dolor en hombros, brazos, codos, muñecas, manos o dedos 26,6 %
Dolor en piernas, rodillas o pies 22,9 %

La mayoría de estas afecciones se desarrollan a lo largo del tiempo y pueden ser generadas por una combinación de factores que concurren a la vez en el propio trabajo o por el entorno en el que se desarrolla la actividad, entre los que destacan:

  • Estar de pie o sentado durante mucho tiempo en la misma posición.
  • Movimientos repetitivos o forzados.
  • Posturas extrañas o estáticas.
  • Ritmo de trabajo elevado.
  • Manipulación de cargas, sobre todo al agacharse para recogerlas o depositarlas y girarse cargándolas.
  • Vibraciones, iluminación deficiente o entornos de trabajo fríos.

Prevención de los trastornos musculoesqueléticos

¡Da la espalda a los trastornos musculoesqueléticos!” fue uno de los lemas de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, haciendo referencia a que una gran parte de estas dolencias podría prevenirse o reducirse aplicando las buenas prácticas existentes sobre salud y seguridad.

Muchas de estas medidas son fáciles y baratas de implementar, consistentes en incluir cambios en:

  • El lugar de trabajo adaptando el diseño para mejorar las posturas de trabajo. Incluye la disposición de mobiliario, materiales u objetos de uso habitual en el espacio de trabajo para evitar realizar posturas forzadas, ya sean de forma prolongada en el tiempo o puntual.
  • Utilizar el equipo adecuado y ergonómico para las tareas a realizar. Dándole una mayor importancia a las funcionalidades del mobiliario, tipo de pantalla de ordenador, diseño ergonómico del ratón y el teclado, por poner algunos ejemplos.
  • Información y formación a los trabajadores para concienciar sobre estos riesgos mediante charlas, cursos de prevención de riesgos laborales, circulares informativas, cartelería expuesta en los centros de trabajo, etc.
  • Cambiar los métodos o herramientas de trabajo. Por ejemplo si las herramientas están obsoletas y sustituyéndolas por otras nuevas más modernas y seguras.
  • Planificar el trabajo para evitar el trabajo repetitivo o trabajar en malas posturas durante un tiempo prolongado. Se puede organizar la jornada laboral que permita alternar tareas a lo largo del día en lugar de concentrarlas en un único día que requiera permanecer toda la jornada laboral en la misma posición (por ejemplo, introduciendo datos, leyendo documentos o llamando por teléfono).
  • Añadir pausas para descansar y rotación en los puestos de trabajo.

Tu postura en el puesto de trabajo también cuenta

Por esta razón, como personal que trabaja en oficina debes tomar consciencia de que una mala postura al sentarte delante del ordenador o realizando las tareas habituales de tu puesto de trabajo puede generarte molestias, tensiones o dolores más graves si descuidas las siguientes pautas al sentarte:

  • La postura correcta para trabajar delante del ordenador es la que te permite mantener la parte superior del cuerpo formando un ángulo recto de 90 grados con la parte inferior y apoyando completamente la espalda en el respaldo de la silla.
  • Cuidado con el estatismo postural, esto es, aunque estés correctamente sentado pero sin cambiar de posición durante un lapso de tiempo prolongado puede resultar perjudicial, por lo que se aconseja revisar la postura cada cierto tiempo, mover las piernas y pies mientras trabajas, variar entre el uso del reposapiés, suelo y patas de la silla, siempre que no fuerces las articulaciones, para mejorar la circulación sanguínea. También puedes y debes descansar cada hora, levantarte, estirarte, caminar o moverte, aunque sea durante unos minutos.
  • Debes ajustar la altura del asiento para que tus codos queden a la altura de la mesa de trabajo de manera que al apoyar tus manos en el teclado, tu brazo y antebrazo formen un ángulo recto de 90 grados.
  • Tus pies deben quedar bien apoyados en el suelo o reposapiés. Cruzar las piernas durante muchas horas puede producir una patología llamada parálisis del nervio peróneo por la presión ejercida en este nervio situado detrás de la rodilla, aumentando tu presión sanguínea y produciendo un entumecimiento temporal de las piernas.
  • Tu espalda debe permanecer en contacto con el respaldo del asiento, que debes poder regular para que tu zona lumbar quede a la altura del respaldo.
  • Acércate a tu mesa de trabajo pero sin inclinar el tronco y procura que tus antebrazos tengan espacio suficiente para apoyarte. Si la silla de oficina no te permite acercarte a la mesa por sus reposabrazos, retíralos o solicita otra silla.

Aunque intentes llevar a cabo todas estas recomendaciones, si tu silla de oficina no te permite mantener la postura correcta, lo ideal es que la sustituyas por una que cumpla con las características necesarias para que puedas adoptar una postura que te permita trabajar sin ejercer tensiones en los músculos y ligamentos de la parte superior de tu cuerpo.

También existe la posibilidad de que tengas la mejor silla ergonómica del mercado, pero si tu postura no es la correcta acabarás sufriendo dolores.

Por lo que debes velar por poner en práctica todos estos consejos para sacarle el mayor rendimiento a tu silla de oficina ergonómica.

Características de una silla de oficina ergonómica

Como contable, administrativo, gestor, asesor o empleado de oficina en general pasas mucho tiempo sentado delante del ordenador, aunque intentes mantener una buena postura durante la jornada laboral, es necesario que la silla te lo permita manteniendo tu espalda recta y relajada, sin forzar el cuello. ¿Te parece adecuada la silla de oficina en la que estás sentado ahora mismo? Una buena silla de oficina ergonómica puede ser tu mayor aliada, debiéndole dar la importancia que se merece.

Para que una silla de oficina cumpla su función debe ser adaptable, estable, de fácil manejo y debe cumplir los siguientes requisitos:

  • Una silla de oficina te debe permitir ajustar la altura del asiento, inclinación y altura del respaldo, permitiéndote apoyar los brazos sobre la mesa con los codos en un ángulo de 90 grados y las muñecas rectas en línea con el antebrazo sobre el teclado. Con respecto a la parte inferior del cuerpo, tus rodillas deberán mantenerse al nivel de la cadera. Estos ajustes deben ser accionables desde la posición sentada, es decir, no deberías tener que realizar grandes esfuerzos o posiciones forzadas para regular la silla.
  • Una silla de oficina debe contar con cinco puntos de apoyo y ruedas para facilitarte el desplazamiento. Además deberá ser giratoria para permitirte llegar a objetos que utilizas habitualmente que no están a tu alcance sin adoptar posturas forzadas.
  • El respaldo o apoyo lumbar no debe ser recto, sino cóncavo, con una suave prominencia y móvil para que tu espalda se apoye correctamente, especialmente la parte baja de la espalda o región lumbar, permitiéndote el libre movimiento de las caderas. Evita las sillas sin respaldo.
  • Los apoyabrazos son opcionales y se recomiendan cuando no te molesten al acercar al máximo la silla a la mesa. En caso de requerirlos, elige que estén almohadillados, sean ajustables o abatibles y no te impidan el libre movimiento de los brazos, sobre todo si en tu puesto de trabajo alternas las tareas de uso en el ordenador con otras.
  • Aunque pienses que las sillas deben ser completamente rectas, la verdad es que el asiento debe estar ligeramente reclinado hacia atrás pero menos de 5 grados para obligarte a que apoyes la espalda. De esta forma también evitarás sentarte sobre el borde del asiento obligándote a inclinarte hacia delante o hacia un lado.
  • Con respecto a los materiales, se recomienda que el asiento esté tapizado con un tejido acolchado y poroso que permita la transpiración del aire y prevenga la humedad del sudor, sin que te oprima la circulación de las piernas. Así que evita asientos demasiado blandos que oprima la parte posterior de tus piernas.
  • Por último una silla de oficina no debe tener acabados que puedan producir lesiones, por eso es preferible buscar estilos con curvas o acabados redondeados.
Características de una silla de oficina ergonómica para trabajar en oficina o despacho

A la hora de elegir una silla de oficina ergonómica, puedes orientarte utilizando las siguientes medidas publicadas por los manuales de prevención de riesgos en oficinas y despachos:

Altura del asiento Adaptable entre 35 - 50 cm.
Tamaño del asiento 40 x 40 cm.
Inclinación del asiento Entre 3 y 5 grados hacia atrás
Altura del respaldo Adaptable entre 8 y 15 cm. por encima del asiento
Inclinación del respaldo Adaptable más/menos 15 grados

Aunque las sillas con estas características pueden ser utilizadas por la mayor parte de los trabajadores, en el caso de que la exigencia de la actividad lo requiera o por una necesidad especial como trabajador, no dudes en comentárselo a tu departamento de Recursos Humanos o superiores directos para solicitar mobiliario que se adapte a tu puesto de trabajo.

Trabajo en remoto o teletrabajo

El 2020 ha supuesto el pistoletazo de salida del teletrabajo en nuestro país, de hecho han sido precisamente los trabajos en oficinas y despachos los que con más intensidad han adoptado el teletrabajo, de hecho son decenas de miles los trabajadores de este sector que en la actualidad compaginan el trabajo en sus oficinas y despachos con el teletrabajo desde sus domicilios.

La mayoría de trabajadores y profesionales que están trabajando desde sus domicilios lo están haciendo utilizando los medios que tienen a su alcance siendo lo más habitual disponer de un portátil y ,en el mejor de los casos, de un monitor adicional. Evidentemente un portátil con una pantalla de 15'' o de 17'' pulgadas encima de una mesa no es el equipo de trabajo más adecuado para una jornada laboral completa. De hecho son muchas las personas que están adquiriendo sillas de oficina para sus domicilios.

Si en una oficina o despacho es fundamental disponer de una silla de oficina ergonómica en tu casa lo es aún más.

Sin embargo a diferencia de una oficina donde todo el mobiliario es funcional u operativo, lo habitual en un domicilio es que esto no sea así, pues la gran mayoría de las casas no cuentan con espacio suficiente para disponer de un despacho o lugar específico de trabajo, más allá de las mesas de estudio de los dormitorios juveniles.

Es habitual que utilicemos para trabajar una mesa de comedor, cocina, etc. con una altura estándar en las que apoyar los brazos con un ángulo de 90 grados aunque elevemos el pistón de la silla de oficina al 100% no lograremos. Lo normal es que la silla de oficina esté diseñada conjuntamente con una mesa de oficina u ordenador regulable en altura. Esa diferencia de tan sólo unos pocos centímetros puede hacer que aunque dispongamos de la equipación adecuada sigamos adoptando posturas no deseadas para trabajar.

Para solventar esto podemos:

  • Acortar la altura de la mesa, no parece una idea muy recomendable.
  • Incrementar la altura de la silla, en este caso lo que si que podemos hacer es solicitar una silla de oficina con un pistón con más desarrollo - que pueda elevar mas la silla- o bien, en caso de que ya dispongamos de una silla de oficina estándar, sustituir sus ruedas por otras más grandes.

De este modo podrás adecuar la altura de tu silla y por tanto tu posición de trabajo a todas las situaciones y necesidades, una cosa es contestar correos y realizar llamadas y otra cosa muy distinta es utilizar el teclado y escribir durante horas.

Conclusiones

Muchas dolencias de tu espalda, muñecas o cuello están relacionadas con las posturas que adoptas durante tu jornada laboral, bien la desarrolles en una oficina o en tu propia casa.

Por lo que no es de extrañar que la Unión Europea esté prestando cada vez más atención a los trastornos musculoesqueléticos asociados a permanecer sentado de forma estática durante largos períodos de tiempo al considerar que van en aumento e inciden especialmente en los puestos de trabajo en oficinas y despachos, pero se disponen de escasas recomendaciones para prevenirlas en la práctica.

Por consiguiente, es tu responsabilidad tener en cuenta todas estas recomendaciones para sentarte correctamente y también la de tu empresa de suministrarte el mobiliario ergonómico y el ambiente de trabajo adecuado que te permita ponerlo en práctica.

Tanto si el coste de un mobiliario adecuado lo sufraga la empresa para la que trabajas o tu mismo la realidad es que es una de las inversiones que mayor satisfacción te aportará como usuario y ayudará enormemente a mejorar tu productividad.

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