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Itinerario del emprendedor  - Elección de la forma jurídica

Elección de la forma jurídica de la empresa
La principal disyuntiva es dotar o no de personalidad jurídica plena a tu idea o proyecto empresarial, de tal modo que tenga capacidad para interactuar con terceras personas:
  • Administraciones
  • Otras empresas
  • Empleados,...

Cuestiones sobre las que reflexionar antes de decidir

  • ¿Tendré o voy a necesitar socios? Esta es una cuestión fundamental pues si precisas de socios para llevar adelante tu proyecto precisarás de una sociedad por acciones. Este es un matiz importante pues las acciones de una sociedad se pueden transmitir con facilidad y por tanto existir movilidad en los socios.
  • ¿La idea o proyecto sólo la puedes desarrollar tú o simplemente se te ha ocurrido a ti? En el caso del ejercicio de una profesión, además de los condicionantes fiscales que pueden aconsejar la constitución de una sociedad, lo habitual es optar por la figura del autónomo. En los casos en los que el trabajo o proyecto puede no precisar del trabajo del emprendedor habitualmente se utiliza una sociedad. Por ejemplo: una consulta médica suele ir ligada a una persona concreta, con lo cual el negocio nace y desaparece con dicha persona. En el caso de un taller mecánico, un comercio, restaurante, etc. lo habitual es que la evolución del negocio sea "independiente" de su titular. Me explico, hay actividades que son personales y difícilmente sustituibles, en este caso la figura del autónomo puede ser la más adecuada. Si por el contrario la actividad la puede desarrollar cualquier persona con la cualificación necesaria lo ideal será una sociedad pues permite cambios en su estructura accionarial y por tanto es más sencilla su transmisión, admisión de nuevos socios, etc.
  • ¿Existe la posibilidad de que quieras desprenderte de ella? Si tu idea es poder vender el negocio, lo ideal es que constituyas una sociedad.
  • ¿El volumen con proveedores y clientes puede ser elevado? En este caso también lo ideal es una sociedad para así desvincular las garantías personales de las de la empresa ante los compromisos adquiridos con clientes y proveedores.

Profesional autónomo

En este caso los trámites son mínimos y la carga administrativa también, pero asumes con tu patrimonio personal, presente y futuro los riesgos comerciales y financieros de tu actividad, a la vez que limitas las posibilidades de transmisión de la actividad.

Sociedad por acciones

Desde mi punto de vista aporta claridad pues la contabilidad de la sociedad en nada tiene que ver con la contabilidad del emprendedor o fundador lo que aporta un mayor nivel de claridad y objetividad a la hora de valorar la marcha de al actividad. Por otra parte si se trata de una sociedad limitada o anómina la responsabilidad ante terceras personas, administración, clientes y proveedores recae en la sociedad, salvo que se haya producido administración indiligente o desleal. Como contrapartida los trámites administrativos son mayores y el coste fiscal de los beneficios es muy alto, pues en primer lugar la sociedad liquida el impuesto de sociedades y en segundo lugar el socio liquida el impuesto sobre la renta, la suma de ambos impuestos puede alcanzar el 46 % .
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