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4.- Contabilidad

4.- Contabilidad

La disolución y liquidación de una sociedad limitada o anónima es compleja, por lo que nos limitaremos a dar unas pequeñas pautas útiles para cualquier tipo de sociedad en esta situación.

Como hemos indicado anteriormente, al iniciar el proceso de liquidación, los liquidadores deben elaborar un inventario y un balance que sirva de base del proceso, para tal fin debe regularizar la contabilidad y obtener el resultado generado a la fecha de liquidación, distribuir el resultado y cerrar la contabilidad.

Así, la sociedad termina su periodo de actividad normal y comienza el periodo de liquidación propiamente dicho en el que se determina el valor del patrimonio que será repartido entre los socios de acuerdo a los estatutos o a la proporción de capital aportado. El proceso contable consta de las siguientes etapas: reapertura de la contabilidad, ajuste del activo contable al activo real y, por último, venta del activo real y pago del pasivo exigible.

La idea general es que al final de las operaciones sólo debe quedar saldo en las cuentas de capital, reservas y tesorería, que es el saldo que se repartirá al culminar la liquidación de la sociedad. Todo ello basado en que para poder disolver una sociedad no puede tener deudas con terceros y al final de todo debe quedar un activo que es el que reparte entre los socios.

De esta forma, se debe revisar cuenta por cuenta del balance observando los saldos y cancelando estos importes conforme a su naturaleza. Es decir, se deben liquidar las deudas con terceros (proveedores y acreedores), cobrar a las deudas pendientes con clientes, cuadrar los ajustes de impuestos, etc. de modo que, como ya indicamos, sólo queda saldo en las cuentas de capital, reservas, socios y tesorería.

Una vez realizado el paso anterior, el saldo de la tesorería se cuadra con el capital y reservas, dando como resultado la cuota de liquidación a los socios.

Por ejemplo, un saldo de un proveedor que se tiene el conocimiento de que no va a satisfacer su deuda se anota como gastos extraordinarios, la cuenta 474 tiene su propio movimiento definido en la cuenta del PGC y habrá que considerar si son créditos que no se van a recuperar y por ende, anotarlo en la cuenta 630. La cuenta 129 sólo se utiliza para el asiento de regularización de cuentas del grupo 6 y 7 con motivo del cierre del ejercicio por lo tanto no debe usarse para estos ajustes. Se debe utilizar las cuentas de gastos e ingresos que corresponda según cada caso concreto. Además, si alguna persona presta un dinero para pagar gastos de la liquidación se supone que será algún socio y si no se va a recuperar el importe se debería considerar como una aportación a capital, y devolverlo en el momento de la liquidación.

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